Un expediente de compraventa revisado en minutos, con semáforo para el agente y dictamen para el abogado.
El punto de partida
Cada operación llega con un expediente distinto, y ninguno viene ordenado igual.
Nadie tiene tiempo de leerlo entero antes de la firma. Se revisan las tres hojas de siempre y se confía en que el resto esté bien.
Lo que falta se descubre tarde: en la notaría, o cuando ya hay dinero comprometido.
Lo que construimos
- Lee el expediente completo: nota simple, escritura, catastro, licencias, certificados, ITE.
- Contrasta los datos de un papel a otro y señala lo que no cuadra.
- Reconstruye la cronología jurídica de la finca.
- Saca dos salidas distintas: un triaje con semáforo para el agente y un dictamen de ocho secciones para el abogado.
- Corre en el servidor del cliente, porque aquí sí hay datos personales.
Recreación: los datos reales no salen del cliente.
Qué cambia
Lo que falta se ve antes de la firma, no después.
El agente sabe qué tiene que preguntar, y el abogado recibe el caso ordenado en vez de una carpeta.
Nada sale del servidor del cliente.
Por si te interesa la parte técnica
Cómo funciona por dentro
Corre entero en el servidor del cliente. Hay datos personales de compradores y vendedores, y esa es la razón: no salen de ahí.
Cada aviso dice de qué documento y de qué punto sale. Un semáforo en rojo se puede comprobar sin fiarse del sistema.
Cuando un documento no permite concluir, lo marca como no concluyente. No decide por su cuenta que algo está bien.
¿Tienes algo parecido?
Cuéntanoslo en el diagnóstico. Es gratis y sale de él un sí o un no.